USAR ABONO ORGÁNICO
¿De qué están compuestos?
Microbios y pequeños animales, que son los que realizan la parte más importante del proceso. Paja y otros materiales secos que contienen carbono. Nitrógeno, contenido en algunos materiales frescos. Agua. Hay que tener cuidado con las cantidades, pues en exceso reduce el aire que los microbios necesitan para vivir. Sin embargo, éstos también la necesitan para trabajar, por lo que la escasez tampoco es beneficiosa.
¿Por qué usar abono orgánico?
Cuando nos planteamos utilizar un fertilizante natural, pensamos que es mejor para el medio ambiente y es menos contaminante. Es cierto, pero también es muy importante saber que, al ser aplicados a la tierra, ésta mejora notablemente en muchos sentidos:
Al aprovecharse los desechos orgánicos, contribuimos al reciclaje disminuyendo el nivel de basura. Además, si no compramos un abono contenido en un recipiente, tampoco éste incrementará nuestros deshechos. No son agresivos para la tierra. Son sencillos de conseguir, y, desde luego, muy económicos. Incrementan la materia orgánica y los nutrientes, llegando éstos a permanecer hasta tres años en el terreno. Retienen mejor la humedad, pero tendrán mejores condiciones de drenaje y aireación. Mejoran la tierra aumentando su capacidad de absorber los nutrientes. Será más fértil. Disminuyen la erosión y las oscilaciones bruscas de ph, muy peligrosas para los cultivos.
Tipos de abonos naturales
Existen varias maneras de prepararlos, según los componentes y el proceso de producción:
Compost: es el más conocido de este grupo. Se crea con materiales vegetales resultantes de prácticas de jardinería, sobre todo de la poda. El compost se realiza dejando estos desechos en descomposición durante unos meses. La mejor manera es hacerse con un compostador, ya que, dentro de él, el proceso se realizará de forma óptima. Se trata de un recipiente cerrado donde se introduce la mezcla. Allí se crea un microclima húmedo y cálido. En estas condiciones los microorganismos trabajan muy bien. Airearemos de vez en cuando el compuesto para oxigenar. Abono verde: según Dyezma, "son aquellas masas vegetales que mezclamos con la tierra, como pueden ser los restos de la siega del césped, el inconveniente que tiene es que suelen tener semillas de malas hierbas, pero son muy ricos en nitrógeno. Una variante de los abonos verdes, es la plantación, en una rotación, de cultivos de leguminosas. Esta familia de plantas mantiene una asociación con unas bacterias, que viven en sus raíces, que fijan en el suelo el nitrógeno que cogen del aire, enriqueciéndolo. Habas, alfalfa, trébol, o incluso acacias, forman parte de este grupo. Extracto de algas: favorece la recuperación del suelo cuando ha sido expuesto a situaciones de estrés. Está especialmente indicado para cultivos hortícolas muy productivos. Humus: para Dyezma "es el rey indiscutible de los abonos orgánicos. Proviene de los excrementos de la lombriz de tierra común, por ello es muy bueno, en nuestro centro de compostaje, depositar las lombrices que encontremos en nuestro jardín". Mantillo: "es la descomposición de estiércoles animales fermentados" explica Dyezma.
Los abonos orgánicos constituyen una poción magnífica no sólo para la conservación de un suelo rico y fértil, sino también para un desarrollo correcto de nuestras plantas y en armonía con el medio natural. Al hacerlos nosotros mismos, la satisfacción vendrá por partida doble; preservando la naturaleza mediante productos creados con nuestras propias manos.
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