¿Qué es el látex?

El látex es un líquido espeso, generalmente blanco que circula dentro de ciertos vegetales. De él se extrae el caucho.
El látex tiene aspecto y composición variables, aunque siempre en su constitución intervienen gomas (20 al 40%), ceras y resinas. Se produce en los tubos laticíferos, que son células o grupos de ellas especializadas y muy alargadas. Es una sustancia diferente a la savia elaborada. Si bien existen numerosas especies que producen látex, el que se utiliza para la fabricación de caucho se obtiene de la Hevea brasiliensis, o árbol del caucho, a través de incisiones en su corteza en forma de “v” en cuyo vértice se disponen en envases para su recolección. Existen varias familias de especies que se caracterizan por contener más látex: las compuestas (como la lechuga), y las papaveráveas (como la amapola), las convolvulváceas (como las campanillas), las euforbiáceas (como el árbol del caucho) , las sapotáceas (como el árbol del chicle), etcétera.

Los laticíferos, también conocidos como vasos, tubos o conductos laticíferos, son las estructuras vegetales encargadas de la secreción y contención de látex bajo presión positiva. Presentes en unas veinte familias de plantas, estos tubos pueden estar asociados al floema o estar dispersos por los diferentes tejidos que forman parte del vegetal. Están formados por una serie de células laticíferas alineadas, cuyas finas paredes transversales se quiebran en la madurez, a diferencia de las longitudinales, que tienen un mayor grosor. Cuando alcanzan la madurez, las células laticíferas pueden carecer de núcleo y contar con un número muy reducido de orgánulos celulares, aunque presentan una o varias vacuolas que en su interior albergan diferentes productos metabólicos. En la actualidad existen ciertas discrepancias con respecto a la función desempeñada por esta estructura, ya que no se sabe si constituye un mecanismo de defensa de la planta o un sistema de secreción interna.

Laticíferos no articulados


Los laticíferos no articulados o apocíticos están compuestos por una única célula alargada que se extiende desde la raíz de la planta hasta las hojas (pudiendo llegar en algunas ocasiones hasta la cutícula, como en Ficus) sin anastomosarse, mediante intrusión en los espacios intercelulares. Generalmente, las células de los laticíferos no articulados son multinucleadas y albergan una o varias vacuolas, en la que se encuentran almacenado el látex, y además poseen un metabolismo activo que se mantiene mientras que los tejidos que las circundan permanezcan vivos. Para que las células laticíferas sigan creciendo e invadiendo nuevos tejidos vegetales, se necesita que éstas estén vivas. Los laticíferos no articulados pueden ser clasificados a su vez en ramificados (como en Nerium, Ficus y Euphorbia) y no ramificados (Vinca, Cannabis y Urtica).

Laticíferos articulados

Los laticíferos articulados o simplásticos se caracterizan por estar formados por cadenas de células laticíferas que se conectan entre sí, ya sea por medio de plasmodesmos (como sucede en el género Allium) o mediante perforaciones en la pared común, asemejándose de este modo a un vaso del xilema (como ocurre en el género Musa).[12] Los laticíferos articulados pueden ser no anastomosados o anastomosados, dependiendo de si las células laticíferas se funden o no entre sí originando una red tridimensional que atraviesa completamente la planta. Sin embargo, en algunas especies de Jatropha coexisten las dos variedades de laticíferos articulados.[13]


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