¿Por qué las plantas tienen tallos?

Los tallos tienen múltiples funciones, aunque sirven principalmente para transportar la savia y como soporte de otros órganos.
El tallo forma el eje de la parte aérea de las plantas y vincula las raíces con las hojas. Esto permite a las hojas disponer de agua y nutrientes para poder fotosintetizar y, al resto de la planta, utilizar los productos de este proceso para crecer. Además, constituye el soporte de las hojas, las flores y los frutos. En algunos casos sirve como órgano de almacenamiento de sustancias de reserva y agua, y en otros, para la multiplicación de la planta.
En el tallo se desarrollan yemas, que son pequeños órganos que generan todas las estructuras de la planta. En general, tienen una yema apical que los hace crecer en altura, y otras axilares o laterales que originan los tallos o ramas laterales. La forma en que se ramifican los tallos es inherente a cada especie y es lo que le da su aspecto particular.
La estructura interna de los tallos es compleja y variada, pero básicamente se presenta como un cilindro compuesto por: un tejido de protección (dermis y corteza), un tejido de sostén(médula) y un tejido de conducción formado por vasos que trasportan la savia bruta y la savia elaborada.
Diferentes tipos de tallos
El tallo de la papa es en parte aéreo y en parte subterráneo. El sector que se desarrolla sobre la superficie es ramificado, y alcanza unos 50 cm de altura. La parte subterránea presenta ramificaciones cuyas extremidades conforman tubérculos, tallos modificados que al engrosarse almacenan sustancias de reserva. Son órganos carnosos ricos en sustancias nutritivas.
La cebolla, una de las primeras plantas cultivadas por el hombre, presenta un tallo esferoidal subterráneo en forma de bulbo, compuesto por capas tiernas y jugosas.
La frutilla tiene delgados tallos rastreros o estolones, que crecen sobre la superficie del suelo y echan raíces cada dos nudos.
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