¿Cómo es la respiración de los vegetales?
Las plantas respiran al igual que los demás seres vivos. Como resultado de este proceso liberan dióxido de carbono y vapor de agua.
A través de la respiración, los vegetales obtienen la energía necesaria para llevar a cabo los procesos metabólicos. La energía que se libera durante la respiración es almacenada temporalmente en las uniones químicas de unos compuestos denominados ATP (adenosintrifosfatos). En las plantas la respiración tiene lugar dentro de las mitocondrias, orgánulos que se hallan en el citoplasma de las células.
Las moléculas de ATP transportan la energía y la entregan donde se necesita al transformarse en otras moléculas, los ADP (adenosindifosfatos). Bajo esta forma regresan a las mitocondrias para reiniciar el ciclo.
También se dice que la respiración en los vegetales incluye H2O debido a que en el proceso fotosintético se está capturando energía proveniente de las ondas electromagnéticas del sol.
En las plantas, el intercambio gaseoso se realiza principalmente a través de estomas y/o lenticelas. Estomas o pneumátodos. Formados por un par de células epidérmicas modificadas (células estomáticas o células oclusivas) de forma arriñonada. Para el intercambio gaseoso forman un orificio denominado ostiolo que se cierra automáticamente en los casos de exceso de CO2 o de falta de agua. Los estomas suelen localizarse en la parte inferior de la hoja, en la que no reciben la luz solar directa, también se encuentran en tallos herbáceos. Lenticelas. Se encuentran diseminadas en la corteza muerta de tallos y raíces. De modo típico, las lenticelas son de forma lenticular (lente biconvexa) en su contorno externo, de donde se les viene el nombre. De ordinario están orientadas vertical u horizontalmente sobre el tallo, según la especie y varían en tamaño, desde apenas visible a tan grande como de 1 cm o aún de 2,5 de largo. En árboles con corteza muy fisurada, las lenticelas se encuentran en el fondo de las fisuras. La función de las lenticelas es permitir un intercambio neto de gases entre los tejidos parenquimáticos internos y la atmósfera. También se denomina en el caso de los humanos cuando el hombre inhala y exhala aire de su nariz para que el corazón tenga fuerzas y pueda seguir latiendo para darle vida tanto a los humanos como a cualquier tipo de animales.
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